Fundación de becas a la memoria de Ronald D. Araujo (2004)
Ronald DeJesús Araujo hubiese llegado a ser alguien sobresaliente, todo el que lo conoció piensa lo mismo. Pero, un accidente automovilístico ocurrido en las primeras horas de la mañana de un día de mayo del 2004, acabó con el prometedor futuro de este joven de apenas 19 años. Su familia y amigos recaudaron los fondos necesarios para establecer una fundación de becas que nos hiciera recordar su espíritu atlético, sus logros académicos y su generosidad de espíritu.
El Sr. Araujo tenía un año cuando sus padres, Henry y Vilma y sus hermanos, John y Henry Jr. llegaron a Rhode Island desde su pueblo natal de Barraquilla en Colombia.
El deporte fue la primera señal de un futuro brillante. De pequeño, jugaba béisbol, básquetbol y fútbol y se destacaba en todos ellos. A la edad de 11, sin embargo, después de visitar su país de origen y ver jugar el deporte nacional en todo su esplendor, tomó su decisión final. Para cuando se graduó de la Escuela Secundaria Tolman, Ronald Araujo ya era capitán del equipo de fútbol, jugador estrella por cuatro años.
A pesar del tiempo que dedicaba a los deportes, su desempeño académico era impresionante también. En su último año de secundaria, fue incluido en el Cuadro de Honor Nacional, una lista de los estudiantes que están en el cinco por ciento de los estudiantes más sobresalientes a nivel nacional.
Pero además de sus logros en los deportes y en sus clases, albergaba un alma gentil y generosa, el mejor amigo de muchos y un joven que amaba a su familia y su comunidad.
“A pesar de sus logros, tenía los pies sobre la tierra,” dice su hermano Henry Jr. “Creía firmemente en eso. Se sintió muy decepcionado cuando supo que no podía donar sangre hasta que cumpliera los 18, pero en cuanto los cumplió, comenzó a donar sangre cada seis meses. Luego, trató de convencernos que también nosotros donáramos. Siempre nos decía: “¡por cada pinta que dan, ayudan a tres personas!” Su madre, Vilma, nos cuenta otra historia: cuando estuvo en la secundaria, Ronald Araujo había regalado todos sus ahorros en una recaudación para un compañero de escuela que tenía cáncer y quería hacer su último viaje a Disneylandia.
“Le pregunté porqué había dado todos sus ahorros. Y me contestó: ‘Mami, yo todavía estoy vivo para ganar dinero. Ya tendré dinero otra vez.’”
El Sr. Araujo llevó consigo esas notables cualidades a la Universidad Johnson & Wales, en donde se matriculó para la carrera de Administración de Empresas. “Voy a llegar a ser alguien importante en esta vida,” ‘siempre me lo decía,’ expresa su madre. “Quería tener su propio negocio. Siempre estaba haciendo planes. “Una vez me preguntó: ‘Mamá, ¿cree que tengo una actitud adecuada?’ Y yo le contesté: ‘Creo que si te esfuerzas puedes conseguir todo lo que te propongas.’
Varias personas sugirieron becas en su nombre para Tolman y Johnson & Wales.
“En la cultura hispana es tradicional dar dinero a la familia para ayudar con los gastos del funeral. Pero nosotros nos dijimos: los gastos del funeral son responsabilidad nuestra. Separamos todos esos regalos para crear otro.”
“Comenzó sólo con unos cuantos miles de dólares,” comenta su prima Eunice Delahoz, quien tradujo los comentarios de la familia. “Pero unos meses después, todos estaban participando, todo mundo respondió. Las personas fueron tan generosas, todos los que lo conocieron a él o a sus padres.”
La Sra. Araujo finaliza, “recordé las palabras que me decía, que ‘algún día voy a llegar a ser alguien importante en esta vida, la gente sabrá de mí.’ Y pensé: ‘Sí, la gente sabrá quién fue él.’ No de la forma en la que yo esperé o en la que Ronald pensó. Pero su nombre vivirá. Y esto que hemos hecho, lo conseguirá.”